Común y extraordinario

José Iván Morales.

por Claudia María Larrea Marín

“Solo se vive una vez, pero si lo haces bien, con una vez es suficiente”. 

Mae West

Detrás de cada persona hay una historia por leer, y este será el lugar. No importa que sea conocido o desconocido, lo que le hará digno de este espacio es el esfuerzo acertado de luchar a favor del bienestar animal. Así que, si usted tiene animales que le esperan en su centro de trabajo, en algún lugar de la calle o en su hogar, no se sorprenda cuando El Refugio desee darle el honor de tenerle entre sus páginas.

El sentir profundamente por los animales es un privilegio que tienen muchos a partir de algún suceso de su vida. A veces, se tratan de momentos tensos y tristes, o viceversa: felices y motivadores. También hay una minoría, mucho más privilegiada, que lleva este sentir casi innato, desde la cuna. Así sucede con José Iván Morales, quien tuvo la bendición de nacer, en el ya lejano 1967, en una familia donde animales y humanos se trataban con un amor profundo y a toda prueba. De padres maestros, no solo en la Pedagogía, sino también en la vida y sus recovecos, heredó un interés sólido por el cuidado de los animalitos. 

Su primer recuerdo con un amigo de cuatro patas fue desde muy pequeño. En su hogar había una perrita pastora alemán llamada Yira, quien era la delicia de sus dos hermanos preadolescentes. Desde su pequeñez, la recuerda juguetona, noble, muy sobreprotectora y, obviamente, de gran tamaño. Años después apareció Dinky, un regalo de la abuela y también pastor. Era el último y más pequeño de la primera camada de Lenka, la compañera de siempre de su abuela. Con Dinky creó una relación estrecha y tuvo la oportunidad de hacer maldades con las que su mamá y hermana quedaban sorprendidas y sin saber a quién culpar.

José Iván Morales durante una de las campañas de alimentación a callejeros.

No obstante, el genuino interés por ayudar a los animalitos desamparados se gestó en él cuando comenzó la universidad. Transcurría la difícil etapa de los 90 y en plena capital. En aquel entonces, tanto como ahora, se encontraban muchos animales necesitados, por lo que acciones simples, pero imprescindibles para los que no tienen nada, como compartir la comida y dejarles un espacio para dormir, se hicieron parte de su vida universitaria.

Más cercano a los tiempos actuales, junto a su esposa Irina, por la existencia de diversos grupos animalistas en La Habana y su trabajo de concientizar por varias vías, comenzó a compartir información sobre las acciones encaminadas al bienestar de los callejeritos y a motivar a otros a dicha causa. Uno de los deseos de ambos era que proyectos como esos llegaran a su ciudad en Pinar y, por supuesto, ser parte. Un buen día, en febrero de este año, recibieron una grata sorpresa: había una campaña de donación para ayudar a los animales; se trataba de una iniciativa de BAC-Pinar. Desde ese momento se integraron al grupo de WhatsApp y no dejaron de ser colaboradores activos.

Tommy, su otro adoptado, en él se basa la historia de Antes y Después de “El Refugio”.

Ya fuesen facilidades para unos como donar dinero, comida o medicamento, asistir a alguna actividad, o ayudas de mayor rigor como acoger temporalmente, transportar, curar, Iván, como es más conocido, e Irina estaban presentes. Sucede que, a pesar de las experiencias y virtudes adquiridas, ellos contaban con un perrihijo que les había hecho florecer la misericordia de sentir y hacer por los animales. Su nombre es Tommy, un sobreviviente de las calles habaneras, pero feliz de convertirse en pinareño.

Entre los casos que han hecho vibrar su corazón está la historia de una cachorrita a la que llamaron Sombrita. Había ido con Irina a vacunar una camada de perritos y en el regreso la vieron. Estaba sola, sentadita en una esquina con esa mirada perdida que cautiva al alma sensible. “No podemos dejarla, Papá”, dijo Irina. En casa ya tenían a Tommy, a otros cuatro rescatados y a Nemo, una miniatura de gatico que aún necesitaba cuidados especiales, pero sin pensar la llevaron a casa. Su estado era delicado, así que decidieron ponerla en cuarentena. Milagrosamente, esta pequeñita había sobrevivido, todavía no se sabe cómo, al moquillo canino. Sus secuelas eran evidentes en sus huesitos malformados y su encía maltrecha y manchada. Además, tenía una anemia severa y estaba tan saturada de garrapatas que le habían causado una ehrlichiosis grave. Fue un caso difícil, pero se luchó como si todo fuese posible. Sombrita se recuperaba con sueros, buenos medicamentos y óptima alimentación, pero siempre, siempre mantenía esa mirada triste, que hacía llorar a Iván cada vez que la miraba de frente. La pequeña era una guerrera y con esa actitud no se rendían pese a las malas madrugadas, pero repentinamente una hepatitis canina viral tipo uno hizo que, en menos de 48 horas, Sombrita muriera.

Hoy, Iván es el tesorero de la red BAC-Pinar y, con su esposa Irina y Macbeth Acosta, lleva la coordinación del grupo. BAC ha dado un giro total a sus vidas, ha sido un soplo de aire que les ha recordado que hacer una buena acción por otro engrandece el alma, pero si ese otro es un animalito desamparado y necesitado es mucho mejor. Sobre esta tarea en la red revela: 

“[…] nos llena y nos complace porque, a pesar de los avatares, los éxodos y los reveses, nos da la satisfacción de trabajar por una causa justa y noble. Hemos logrado levantar un grupo de colaboradores de más de 70 miembros, personas entregadas a la protección animal que lo mismo prestan su casa como hogar de tránsito, que donan alimentos compartiendo de lo suyo con los callejeritos, que bañan, curan, rescatan, en fin, el mismo espíritu BAC. Hemos logrado adopción responsable para muchos perritos y gaticos que, si no existiéramos, estarían condenados a la calle y el desamparo; les hemos devuelto su esplendor a perritos como Big Jhonny o El Gran Caminante, un perrito con trastornos serios en su piel al que un encumbrado veterinario recomendó sacrificar por no tener solución médica”.

Aunque siga ausente una ley de protección animal en Cuba y la situación actual del país por el Covid-19 y la falta de valores continúe perjudicando el estado de los callejeros, Iván no se detendrá. Él confiesa que cuando el camino se hace estrecho y escarpado recuerda a su Sombrita, y en esta imagen la guerrera sostiene la mirada y es como si le dijera: “Vamos, compadre, conmigo no te rendiste, ¿cómo lo vas a hacer ahora?”. Entonces se levanta y parte, sigue rescatando, curando, amparando y, sobre todo, es feliz cuando lo hace.

Adopción de Nemo, un gatico al que José Iván le dio temporal.

Un regalo merecido por ser papá de muchos en la causa del bienestar animal: 

“Iván para mí y para BAC es una fuente de inspiración total, siempre con la palabra precisa, es la mano sobre el hombro que reconforta en los peores momentos, es el papá incansable de esta familia con el regaño justo cuando lo lleva, pero con esa calidez de querer que seamos aún mejores en lo que hacemos”.

Macbeth, una de las coordinadoras de BAC-Pinar

“A Iván, en el poco tiempo que lo conozco, lo considero como un padre, es el macho alfa del equipo. Dulce, amoroso, comprensible. Él siempre está ahí para lo que haga falta, enfermo o con dolores siempre está dispuesto a hacer lo que sea para salvar a los peluditos y brindando su amor incondicional. No solo es el padre de la pequeña Carolina, es también el mío, el de los cachorros y el de todo el grupo. Gracias, Iván, por ser quien eres”.

Amanda, colaboradora del grupo BAC-Pinar

“Iván es una excelente persona, líder y protector de los animales. Es un privilegio contar con su guía en esta labor, que nos llena inmensamente de orgullo y alegría. Siempre con la palabra que uno necesita ante todo, gran esposo y padre”.

Ariadna Santana, colaboradora del grupo BAC-Pinar

“Desde que vi a Iván siempre hallé en él al hombre ideal, al compañero de siempre, al amante, al esposo de toda una vida, al padre de mis hijos… Siento la dicha de estar en una relación donde las flores no tienen día especial, donde las cenas con velas no son solo el 14 de febrero, donde las cartas no están pasadas de moda y donde un te amo va desde la mirada, hasta una respuesta a una pregunta que no había dicho y un comentario a un pensamiento que no había expresado, así es de enorme la compenetración que disfrutamos; pensamos lo mismo, actuamos por lo mismo, damos los mismos pasos a pesar de nuestros 12 años juntos”.

Irina

“Papi, eres mi todo”

Carolina

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑