Siempre presente


Arelys Díaz comenzó a preocuparse por los animales en los años 90. (Cortesía de la entrevistada)

por Claudia Larrea

En los años 90, durante ese pleno período llamado “especial”, una universitaria comenzó a preocuparse por los que en ese momento tenían menos voz que ahora. Arelys vivía sola en Celimar, Playa Bacuranao, por lo que sacar un animalito de la cruda calle no era una molestia para ningún familiar. Su crianza fue entre animales, pero en su infancia y adolescencia
no existía la concientización de hoy, sin embargo, cuando tuvo la oportunidad se dejó sentir esa sensibilidad hacia los animales que todos deberían tener.

Su primer rescate se trató de una cachorrita abandonada que llamó Niki. Ella creció y fue mamá de tres perritas. En esos tiempos no existía la cultura de esterilizar, ni en todas las zonas se contaba con un veterinario; se debía ir a Carlos III, que incluso en el pasado carecía de recursos. Más tarde, logró esterilizar a la mamá y a las hijas.

Su independencia sirvió para la comodidad de rescatar sin tener que rogar y dar explicaciones, pero debía luchar contra la inmensa escasez de comida y medicamentos que se sufría, por lo tanto, al llegar a un número de locos para algunos, luego de rehabilitarlos, comenzó a darlos en adopción entre sus conocidos.

Ella no escondió su rostro del lastimado, no pasó indiferente ante la necesidad del hambriento, abrazó la compasión y al callejero

Ella no escondió su rostro del lastimado, no pasó indiferente ante la necesidad del hambriento, abrazó la compasión y al callejero, es por eso que tiene varias historias para contar sobre los animalitos de su comunidad y fuera de ella: una atropellada a la que le salvó las paticas, un perrito que alimentaba y logró sacar del carro de Zoonosis. Hubo veces en que no existía un motivo especial para rescatar, como el día en que le pidió a un taxista que detuviera el auto para llevar en sus piernas a una perrita, a la que siempre veía en una parada de Alamar cuando iba a la Universidad.


León, rescatado y dado en adopción por Arelys en una de sus vacaciones.

Una década después, Arelys cambiaba de residencia. No era de un municipio a otro, sino de un país a otro y sus animalitos necesitaban un hogar. ¿Qué podía hacer?, pues lo que todos los que emigran deberían
hacer: recordar el compromiso hablado o simbólico que hicieron al acoger en su hogar a un amigo de cuatro patas, incluso familiar para unos. Así que,
sin olvidar su responsabilidad, pactó con dos vecinas el que cuidaran a sus protegidos y ella trimestralmente mandaría una ayuda suficiente para cada uno de ellos.

Su padre y varios de sus amigos construyeron las casitas de
los cinco perritos en el patio de las vecinas. Niki, Preferida, Sarnosa, Diabla, Cortico y Negro, que días antes de su partida desgraciadamente murió apuñalado, no dejarían de tener su lugar y alimento. Además, dejó en casa de su mamá a la gata Barbarita y a un perrito que alimentaba llamado Amigo, al que meses después se llevó para Italia. El pacto siempre fue cumplido, cada tres meses nunca dejó de llegar la manutención de sus animalitos; solo cesó cuando el último de ellos murió.

Italia

A principios de enero del 2019, Arelys navegaba entre sus grupos de Facebook y encontró un pedido de ayuda en un grupo de italianos. Jennifer Summer Bertocchi pedía ayuda para Bubi, un perrito callejero en Cuba que había rescatado y operado tras ser atropellado por un camión y, sin olvidar sus raíces, enseguida se puso en contacto para apoyarle. Gracias a Jennifer, Arelys se encontró con una gran sorpresa: en Cuba ya se visualizaban organizaciones

dispuestas a ayudar a los animales y, a partir de este suceso, se hizo miembro de los grupos. Anteriormente, sus logros habían sido en solitario y sin conocimiento de alguna organización.


Napoleón, tratado y seguido por Arelys.

Tanto se dispuso y se adentró en la protección animal de su país que comenzó a apoyar en la red del grupo de Facebook Apoyando y Transitando Animales Callejeros (ATAC). Luego, el 27 de mayo de 2019 decidió crear un grupo llamado Callejeros en adopción, el cual ha servido para darle mayor visualidad a los necesitados de hogar, ya sea temporal o definitivo, aunque también se aprueban publicaciones para pedir ayuda de otro tipo.

Hoy por hoy, para todos los amantes de los animales que participan en las redes sociales no debe ser desconocido su perfil: Arelys Díaz. Desde la distancia y entre las horas de diferencias, siempre anda como un atalaya en Internet: aconseja, aporta a los rescates y casos, comparte publicaciones, menciona nombres de personas generalmente capaces de ayudar en determinada situación… En algún lugar, ella ha acumulado datos de veterinarios y clínicas, de medicamentos, de venta de comida, de protectores, direcciones; es semejante a la Rose de Telegram, pero Arelys es mejor porque tiene corazón.


Arelys y Pongo, una de sus mascotas .

Vacaciones en Cuba

Su etapa de descanso en Cuba puede llegar a convertirse en servir de temporal, en hacer un rescate, seguimiento de adopciones, visitas y ayudas a refugios y protectores, en fin, para nada es una visita tradicional del cubano residente en otro país. Por su disposición tan especial, Linda, una perrita atropellada recibió temporal, el gatico Romeo fue rescatado de un latón de basura y estuvo en temporal junto a Linda. Del mismo lugar que el minino fue salvado León, un perrito diminuto enfermo de la piel; también está la gatica Cloe…

Transcurrido un tiempo, estos casos y otros se convierten en animalitos que seguir a la distancia y visitar en las vacaciones. Aquí se suma Napoleón, un sarnosito que la afligió al verlo tomando aguas albañales. Lo buscó por tres días y descubrió que tenía familia, entonces aportó no solo sus palabras y consejos, sino también sus manos. Está Boys, un escapista acogido por sus amistades Javier Fernández y su mamá Lázara Fajardo; Sultán, el bello negrito que ha sido adoptado tres veces y está en espera de una cuarta y definitiva, Floppy, Champagne…

No hay duda ninguna, a estas listas de sacrificio y amor se sumarán otros nombres, pues ella no se detendrá

No hay duda ninguna, a estas listas de sacrificio y amor se sumarán otros nombres, pues ella no se detendrá. En ella ha tenido lugar el cansancio,
la decepción, la angustia, la tristeza, pero también la esperanza, el gozo de haber hecho todo lo que pudo, la alegría de las adopciones responsables, la satisfacción de los antes y después…

En tan solo 17 meses de comenzar con Bubi, Arelys Díaz ha demostrado ser otra digna cubana animalista, y al 100 %. Mora en Italia, pero tiene su espíritu en las calles de Cuba, sus ojos en los grupos virtuales son como los pies que andan La Habana rescatando y alimentando a los abandonados por la sociedad, sus manos teclean y comparten por ayuda; cerca o lejos, su ser no deja de vibrar por nuestros callejeros, por eso siempre está presente.

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