Fundación Tregua: Animales ayudando a la inclusión social

Felipe Brieba Townsend, director general de Fundación Tregua. (Fotos cortesía de Fundación Tregua)

por Nelson Espinosa

A lo largo de la historia, según documentos que se remontan a la antigüedad, los animales han sido considerados capaces de aportarnos numerosos beneficios a nivel psicológico, fisiológico y social. Sin embargo, la intervención asistida con animales es un campo desconocido para muchos profesionales en la actualidad.

La conexión entre los animales y el ser humano es especial, los niños pueden aprender a conocer e identificar sus emociones, ponerse en la perspectiva del otro, trabajar en equipo, así como a respetar a cualquier ser vivo, sin contar con el vínculo de amor y camaradería que suele surgir entre ambos. 

A finales del siglo XVIII, encontramos las primeras noticias sobre el empleo de los animales como complemento de la intervención dentro del ámbito de la salud, y se comienza a utilizar el término “terapia”. En 1953, el psiquiatra Boris Levinson introdujo a los animales en la práctica de la psicología clínica (Macauley, 2006), cuando descubrió, de forma casual, los efectos positivos de tener a su perro Jingles presente en las sesiones de terapia; así se produjo un gran avance dentro de la terapia asistida con animales (TAA).

 

Actualmente, son muchos los colectivos que pueden beneficiarse de este tipo de intervenciones donde se utiliza el perro como apoyo terapéutico: los que tienen necesidades educativas especiales, los de la tercera edad, personas con discapacidad física, psíquica e intelectual, los niños por su estimulación temprana, adultos y menores en riesgo de exclusión social y depresión, ansiedad, fobias, baja autoestima.

En todos ellos la presencia del perro actúa como catalizador social, facilita estados emocionales positivos, logra un aumento del interés e implicación por parte de los usuarios y les ayuda a mejorar el autoconcepto. Además, el perro sirve como herramienta facilitadora, pues establece un poderoso canal de comunicación entre terapeuta y paciente, potenciando el vínculo terapéutico.

Siguiendo esta práctica, varias son las iniciativas que han surgido en diversos países. Una de ellas es Fundación Tregua, organización sin fines de lucro que tiene su accionar en Chile. Su misión es mejorar las posibilidades de inclusión en la sociedad de personas con capacidades diferentes, haciéndoles entrega de perros de asistencia e incluyéndolos en procesos tanto de rehabilitación como de educación. Por otro lado, tiene el objetivo de garantizar el óptimo bienestar del animal, por lo que también fue creada con la visión de convertirse en una institución de referencia en el área del entrenamiento especializado de animales, a nivel nacional e internacional.

Para desarrollar un poco más lo que es la zooterapia o terapia asistida por animales, en este caso, por los perros, Felipe Brieba, director ejecutivo de la Fundación Tregua, dedicó esta instancia. 

¿Cómo surgió la idea de crear la Fundación?

La idea fue una iniciativa personal. Todo comenzó cuando, estudiando veterinaria y haciendo prácticas en una clínica diminuta de la región, leí una revista de mascotas en la que había un pequeño artículo que hablaba de la zooterapia. Aunque no había mucha descripción al respecto, logró llamar mi atención el concepto y me generó la inquietud de realizar algo así. 

Años después, cuando hice un curso de entrenamiento de perros para personas con discapacidad (perros de asistencia), se concretó la idea en mi cabeza, de cómo los animales pueden intervenir de forma tan relevante en la vida de las personas. Entonces, me di cuenta de que era muy factible crear una institución que se dedicara 100 % a esto. Esta idea se transformó en un proyecto familiar, nos convertimos en un equipo multidisciplinario, porque en la familia contamos con un médico, una profesora, una educadora, un terapeuta ocupacional y una profesora de educación física. Comprenderás que están muy relacionados al tema social. Yo agregué al equipo mi visión de veterinario y todo empezó a tomar mucho sentido. En ese momento se concretó la idea, se generó el proyecto y empecé a golpear puertas y realizar intervenciones hasta que logré consolidarlo y, finalmente, se constituyó esta organización.

¿Con qué tipo de apoyo contaron para poder desarrollar este proyecto?

Respecto a esta pregunta, te comento que es un proyecto meramente particular. Con esto quiero decir que no hubo apoyo del Estado ni del Gobierno. No hubo ninguna financiación, simplemente, las herramientas están disponibles para cualquier persona o institución que quiera desarrollar alguna iniciativa como esta, y poder generarla. Es complejo y difícil, porque crear una institución legalmente tiene requisitos, existe un marco legal por el cual hay que desenvolverse y manejarse muy bien para poder desarrollar un proyecto de buena calidad.

Por otra parte, hay recursos a los que uno puede postular, pero esto es una vez que existe la organización, de forma previa tiene que ser una iniciativa independiente, lo que indica que, para comenzar, tienes que usar tus propios medios privados para obtener lo que necesitas y poner en marcha la organización. No existe otra posibilidad porque el Estado, por lo menos acá en Chile, no facilita el dinero para comenzar una fundación, sino que, con el transcurso de la realización de la actividad económica en la que se va a desenvolver la misma, se presentan instancias donde hay fondos concursables que pueden ser adjudicados para completar el proyecto, pero no hay un financiamiento estatal propiamente, uno es el que tiene que proponerse los objetivos y aplicar para conseguir esos capitales.

¿Cuáles son sus próximos desafíos?

Como institución, primero: superar el tema de la pandemia, porque este año, desgraciadamente, se vieron suspendidas todas las actividades. Esto ha sido lamentable, no solo por no poder realizar nuestra labor, sino también porque, según la retroalimentación que hemos recibido de las instituciones con las que hemos trabajado, se han visto muy afectadas las personas al no poder interactuar con los perros de forma directa. Así que hemos tenido que desarrollar nuevas estrategias como, por ejemplo: hacer videollamadas y hacer una especie de actividad espejo, en la que los terapeutas con los que hemos trabajado realizan las mismas actividades a través de las videollamadas, pero tienen al usuario interactuando con un peluche, mientras que, desde el otro lado, se realizan actividades con los perros. 

Con esta terapia se pretende generar una especie de ilusión, donde el usuario tiene que conectar la idea de la actividad y desarrollarla con el peluche; todo esto motivado por el recuerdo y las interacciones previas que han tenido con nuestros perros. Sucede que, si no hubiese existido esa inducción inicial desde hace años —porque esto se sustenta en que hemos hecho actividades por unos años—, no existiría la confianza de los usuarios que ya han interactuado con nuestros animales y no hubiese podido funcionar esta idea a distancia.

Aunque no sé si tenga el mismo efecto, por ejemplo, si se planteara hacer una videollamada con un perro al lado y contarle alguna historia a un usuario, no sé si generará la misma ilusión, la misma expectativa y los mismos efectos; entonces, ahí surge la curiosidad y, con ella, un posible material de estudio. 

Los próximos desafíos son: vencer esta etapa, que es una barrera física; y la otra, sería una vez concluida esta etapa, poder masificar y llegar a la mayor cantidad de personas. A pesar de que nosotros por año, podemos tener entre 800 a 1 000 beneficiarios directos con nuestras intervenciones, si sumamos al entorno familiar, que también se ve beneficiado, podemos llegar fácilmente a 5 000 beneficiarios indirectos por año. Nos encantaría incrementar el número de beneficiarios y que llegara al ámbito nacional e internacional. 

Además, siempre estamos dispuestos a capacitar y prestar apoyo a todas las inquietudes e instancias que pretendan fomentar o iniciar, o integrar animales en procesos de rehabilitación, terapéuticos o educativos.

¿Le pudieras recomendar a los especialistas cubanos el uso de perros en los procesos de rehabilitación y terapia según la experiencia que ustedes tienen al respecto?

Quiero recomendarles a todos, según nuestra experiencia, que mientras mayor cantidad de profesionales se capaciten, no solo para entender este tipo de actividades, sino para poder aplicarlas y sacarles el mejor provecho en beneficio de los usuarios, será mucho mejor. De todas las instituciones con las que hemos podido interactuar hemos sacado conclusiones positivas, teniendo en cuenta que las interacciones con los perros han sido muy provechosas. 

Se han acercado los objetivos terapéuticos en el tiempo de forma muy eficiente y eficaz. También, desde el punto de vista educativo, se usan los perros porque son los animales más frecuentes en el ámbito familiar y social, por lo que es más fácil establecer una empatía con ellos; es cotidiano verlos y encontrarlos en ambientes cercanos, por eso puede tener el impacto que posee cuando se realizan actividades con ellos. 

Son, en el buen uso del vocabulario, una “buena herramienta profesional”; sin querer instrumentalizar a los animales —todo lo contrario—, yo abogo por sus derechos, pero sí, desde el punto de vista del bienestar, tanto de los individuos como el de los animales, el vínculo que se establece y la sociedad en general. 

¿Por qué considero que son importantes estas interacciones? Porque, en la actualidad, cada vez más somos seres urbanos, nos hemos olvidado, con la evolución de la sociedad y con tanta modernización, de la naturaleza, que está quedando relegada. Entonces, los perros y, por supuesto, los otros animales, tratan a la naturaleza de forma más amigable, por eso es muy recomendable acercarnos a ese vínculo, porque los humanos estamos hechos para ser parte de la naturaleza, pero los estilos de vida empiezan a mermar o a inhibir o a limitar este contacto, que se recupera cuando se establecen este tipo de terapias, por lo que ellas cubren una necesidad innata en las personas.

Para finalizar, es muy importante recalcar que, no porque utilicemos animales, vamos a tener inmediatamente efectos positivos, no se trata de esto, porque tampoco es una panacea. Es muy importante que se sepa que esto es una disciplina técnica que ya tiene estudios, que cuenta con profesionales y que nos dedicamos a esto. Es una disciplina en la que hay que capacitarse para poder sacarle el mejor provecho y disminuir los riesgos, porque los perros deben ser preparados para estas actividades y no todas las personas tienen las habilidades y las capacidades para poder manejar a un perro en una situación un poco intensa, y eso es lo primero que hay que tener en mente: la seguridad de todos, tanto de los usuarios, los animales, como la del profesional que está queriendo fomentar la actividad. Por eso es necesaria una buena capacitación, como me gusta decir a mí: “una buena preparación aumenta las probabilidades de tener buenos resultados”.

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