Inmortalizando una flor

(Foto Nadine Wuchenauer / Pexel

por Javier Larrea

¡No hay nada como llegar a casa y ver que esa rosa, tan especial que él te regaló el día de San Valentín, sigue tan bonita como el primer día! ¡O que tu centro de gardenias y hortensias sigue formando parte de la decoración floral del salón sin marchitarse! Tus flores siguen conservando la hermosura y color del primer día a pesar del tiempo transcurrido, porque son flores preservadas.

¿Cómo preservar una flor?

Las flores naturales se pueden secar de múltiples formas. Una de ellas —y la más sencilla— es dejándolas secar al aire libre. Para ello, los tallos se recortan y se tienden boca abajo en un lugar en el que estén permanentemente a oscuras, como un armario. Si tienes varias flores, agrúpalas en ramos de seis y únelas con un hilo o cuerda delgada, sin apretar demasiado el tallo. Después de dos semanas estarán completamente secas. Para finalizar el trabajo, puedes rociarlas ligeramente con un poco de laca. 

Otra manera es prensándolas. Este es el método más común en nuestro contexto. La forma más popular es metiendo las flores en el interior de un libro grueso; la presión las priva de oxígeno y se secan más rápido. Cuanta más presión añadas, con más velocidad se secará la flor. Déjalas entre dos a cuatro semanas. Durante ese período debes cambiar periódicamente el papel secante y despegarlas con mucho cuidado, puedes utilizar unas pinzas para ese proceso.

Por último, se pueden sumergir en diversos componentes que ayudarán a que los pétalos se sequen. Entre los más usados se encuentran la cera, harina de maíz o gel de sílice. Con estos productos caseros, en muchas ocasiones, se debe tener mucho cuidado, pues pueden acabar por estropear la flor, ya que al disecarla pierde todos sus nutrientes y los pétalos son mucho más frágiles, pueden romperse ante el más mínimo roce. 

Según esta manera, las flores se recolectan en su momento de máxima belleza y lozanía. Una vez recolectadas, los tallos se introducen en un líquido preservante. Durante varios días las flores lo absorben por el tallo, hasta que la savia queda completamente sustituida por el preservante. Terminado el proceso, se seleccionan las mejores flores y se eliminan las hojas y pétalos secos o dañados.

¿Cómo cuidar una flor preservada?

Con unos cuidados mínimos podrás disfrutarla durante muchos meses e incluso años. Esta es una de las principales ventajas de estas flores de interior, a las que no les hace falta agua, abono o luz del sol.

  • Retírales el polvo de vez en cuando, con la ayuda de un secador. Ten cuidado de no dañar sus delicados pétalos.
  • No las introduzcas en recipientes con agua. Recuerda que son plantas tratadas que no están vivas, aunque tengan esa apariencia (no en el caso de las prensadas).
  • Deben mantenerse alejadas de lugares o ambientes húmedos. En zonas costeras o lluviosas en las que la humedad es muy intensa, debemos colocarlas en espacios alejados de puntos de entrada de aire o ventilación.
  • No las coloques en lugares en los que da el sol u otra fuente de luz de forma directa. Las flores preservadas deben mantenerse alejadas de la exposición de luz prolongada y continuada, así se evita que se decoloren.
  • No se deben presionar, doblar o aplastar los pétalos o tallos. Son piezas delicadas que pueden dañarse con facilidad.

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