Sin guiones: Blanca Rosa Blanco

Blanca Rosa Blanco con Roco, uno de sus perros/Fotos exclusivas para la revista

por Javier Larrea

Cuando miran su rostro en la pantalla, en una página o por las calles, todos la conocen; cuando mencionan su nombre, quienes lo escuchan también la conocen… Ella es Blanca Rosa Blanco, muy popular como actriz de cine, teatro y televisión, pero también ha sido modelo, ha impartido cursos de actuación y hasta ha llegado a ser directora de cine. Desde que se graduó en la Facultad de Artes Escénicas en el Instituto Superior de Arte (ISA) supo enamorar con cada una de sus interpretaciones, pues el talento le sobra. Hoy, la tenemos a ella, a Blanca Rosa Blanco, no desde ningún guion, sino desde su posición de cubana y amante de los animales. 

¿Siempre te han gustado los animales? Cuéntanos un poco sobre eso.

Yo no imagino mi vida sin los animales. Mi familia, especialmente mi madre, nunca dejó de educarme con esa compañía: perritos, gatos, peces, ratones, conejos, pajaritos… Cuando vemos fotos familiares, en muchas ocasiones, estoy con uno de ellos; en todas las edades están. 

Estoy familiarizada con esa responsabilidad desde niña: cuidar y alimentar a ese ser que vive a tu lado, que solo depende de ti. Así fui, desde pequeña, siendo parte del mundo animal. Siempre vivimos lejos de la ciudad y eso, de algún modo, me daba libertad para disfrutar de ellos en un lugar cerca de su hábitat. Tuvimos hasta un mono cercano, pero era muy mayor y lo donamos al zoológico porque era muy travieso Pancho.

Si pudieras ser un animal, ¿cuál serías y por qué?

Un delfín, ¡un pez definitivamente luchando en el mar por la supervivencia, buscando océanos, un pez viajero e inquieto! Está muy cerca de mi naturaleza. 

¿Cuál ha sido el animalito con mayor significado espiritual en tu vida, el que más ha dejado una huella en ti? ¿Tienes algún recuerdo especial?

Todos han tenido su rol en cada momento y he sufrido mucho las pérdidas. Mi actual compañero pastor belga tenía un hermano que cuidé y amé muchísimo hasta que murió, justamente atravesaba la pérdida de mi padre y de esa forma en mi familia se cumplió la idea de la muerte del dueño y luego la de la mascota. Así que, cuando murieron, me quedé tan desolada que un amigo me regaló su perro, el cual era exacto al que había muerto, solo que ya tenía un año y llegó a mi vida con muchos traumas. 

Nadie parecía confiar en él. Hacía un solo recorrido, no comía, se veía muy estresado y todos querían que lo devolviera, decían que no se adaptaría. Le di la comida en mi mano poco a poco durante semanas. Logré que se dejara tocar y comenzamos una temporada que sigue hasta hoy con mi fiel Roco. En mi casa nadie puede acercarse a mí si él no quiere, ¡ja, ja, ja!, es una sombra que dice muchas cosas desde su silencio ¡y yo lo amo!

Es el más especial a pesar de que tengo otros dos que son el complemento de la felicidad de Roco: Negrito y Dubay, que llegó hace poco y me mira de forma tierna; es de mi madre. 

En la foto Blanca Rosa Blanco, su sobrina Leyla y su perro Roco

Háblanos un poco de los animalitos que tienes ahora. ¿Cuáles son sus nombres? ¿Qué travesuras hacen? ¿Qué aportan a tu vida y a la de tu familia?

Bueno, te decía: tengo a Roco y dos más, tengo cotorras de Kramer y peces africanos en un acuario ideal. ¡Disfruto mucho ver el proceso de la cría de las Kramer que están en su hábitat! ¡Lograr esta vez tres pichones fue todo un acontecimiento! Me agrada mirarles día tras día y siempre se establece una conexión de placer. 

Pues Roco es parte de la familia. Salir de viaje y dejarlo me da tristeza. Me he sorprendido hablándole por teléfono ¡ja, ja, ja! Lo imagino conmigo todo el tiempo.

Algo curioso que me sucedió: una vez, para tener un gatico me recomendaron ponerle aceite en las paticas y darle cuatro vueltas alrededor de la pata de una mesa de la casa, después de eso el gato no se iría más. Lo experimenté ¡y se quedó! Tiene alguna explicación lógica: el gato se pasa la lengua inmediatamente para limpiar sus paticas sucias y se queda en su memoria —¡Dios!, un gato con memoria, ¡ja, ja, ja!—, y ya está identificado con la casa ¡y no se va más! 

Me has contado en conversaciones privadas que te gusta rescatar animalitos de las calles junto a tu hijo, es decir, que tienes alma de rescatista, ¿cuánto valor tuvo para ti hacer eso? ¿Aún lo haces? ¿Tienes alguna experiencia en particular que nos quieras contar?

Sí, claro. Mi hijo César es muy sensible y se conmueve ante situaciones como las de pasar por la calle y ver el desamparo de un animalito. Una vez rescatamos a un infeliz que se quedó detenido y perdido. Dormía en el medio de la calle. Lo recogimos y cambiamos el rumbo al instante. Lo llevamos a casa porque era domingo y no teníamos opciones para su cuidado, pero murió al día siguiente. César quedó devastado con la partida, pero es uno de los riesgos que asumimos en la vida cuando, intentando salvar, quedas sin recursos para dar continuidad. 

¿Cómo ves el contexto actual de la protección animal en Cuba y, a la vez, qué esperas en un futuro?

Tendrán que crearse condiciones de toda índole, pero sobre todo para cambiar la mentalidad de la población. Creo que el futuro es hoy, es llevarle un cachorro a tus hijos y enseñarles el amor por los animales. Cuando se deje de creer que tener a un perro o un gato es una complicación y no una verdadera salvación, podremos tomar conciencia del problema, y hasta que eso no suceda, el futuro es incierto. 

Pueden esperarse muchas cosas o desear otras tantas, pero el primer paso es con el individuo. Esa sería mi primera preocupación: el hombre, ese mismo que todavía disfruta de las peleas de perros como si fueran tiempos de gladiadores en el Coliseo romano. 

¿Es necesaria la aprobación de una ley de protección animal en Cuba? ¿Qué valoraciones pudieras dar al respecto?

Volvería sobre el mismo tema: una labor de conciencia en el ser humano, donde la ley sea un recurso, pero no decisiva. Lograr el cuidado depende de una sociedad dadivosa, de hombres, mujeres y familias que se empeñen en lograr actos generosos y humanos, desde una responsabilidad ciudadana y un desarrollo en el pensamiento. Creo que aún falta mucho por hacer en ese sentido, pero no podemos perder las esperanzas y hay que formar estrategias de conjunto para lograrlo. 

El arte, la danza, la música, la televisión, el teatro juegan un papel muy importante en cualquier sociedad y enaltecen el alma de quienes los disfrutan. ¿Cuánto pueden aportar los medios de comunicación para lograr una sociedad que ame y respete a los animales?

Los medios de comunicación deben ser eco del tema. Los canales educativos o los espacios deben existir con todo el poder que ejercen, con una campaña por el bien y el cuidado de los animales. Las nuevas plataformas de comunicación son hoy el verdadero marco de las señales. Algunas están equivocadas; unas, desorientadas; pero otras son verdaderas fuentes inagotables, por eso es tan importante proponer los espacios en los medios masivos, como lo es la televisión. En ese sentido, ustedes deben ser más apoyados y contagiar a todos con esa buena causa. 

¿Has participado en algún proyecto donde interpretes un personaje relacionado de forma estrecha a la temática de los animales? ¿Hay alguno en el futuro? 

Tengo una propuesta cercana en la que el personaje vive sola y se deja acompañar por su perro… ¡No te puedo decir más!, solo que sería la primera vez y estoy muy identificada con la historia; sin más comentarios. ¡Esperemos que se deje querer! ¡Ja, ja, ja!

En las últimas semanas se ha incrementado la desinformación en cuanto a los animales y el COVID-19, a pesar de los reportes oficiales de la OMS y el Minsap, en los que no se ha demostrado, hasta la fecha, que los animales puedan transmitir el virus. ¿Has estado al tanto? ¿Qué crees sobre eso?

Es lo que venía comentando: demasiada información y muchas dudas. Yo creo en la búsqueda de lo más cercano antes de emitir criterios. 

¿Tiene Blanca Rosa Blanco en mente alguna aspiración o deseos de contribuir más con la causa animalista? 

Ciertamente me inquieta el tema. A veces la realidad no te deja sumergirte en los sueños. Por otra parte, la voluntad no es suficiente. También pienso que se debe trabajar en el personal veterinario, capacitar a los voluntarios, aprovechar ese entusiasmo en el conocimiento. 

¿Qué mensaje transmites para todos los protectores y amantes de los animales que siguen y admiran tu trabajo?

Que cualquier acto sea enfocado desde el amor que merecen, que el camino por más duro que parezca siempre tiene un margen para lograrlo cuando se hace desde la honestidad.

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