La televisión cubana ¿y los animales?

El personaje de Lía con el gatico Wilson, adoptado por el personaje de Saúl.

Javier Larrea Formoso

Una aspiración dentro del movimiento animalista cubano es el diseño de un proyecto de comunicación estratégica para educar a los cubanos, ¿sobre qué temas?: el abandono y maltrato animal, así como la tenencia responsable de mascotas en Cuba. Es lamentable la inexistencia de campañas comunicacionales que puedan apoyar el trabajo diario de organizaciones de protección animal a lo largo de toda la Isla, cuando es evidente y urgente que surjan para concientizar.

En la sociedad cubana son varias las problemáticas que se pueden identificar, como son la desconfianza en la esterilización o la negación a ella, debido a cierto grado de identificación del propietario y el órgano sexual de su animalito; los bajos porcentajes de adopción de animales, sobre todo las hembras, el nulo nivel de identificación con placa y collar de las mascotas y la idea de que la procreación es una etapa esencial en ellos. Estas creencias erróneas y otras más aún siguen teniendo popularidad y se hace necesario visualizar sus rectificaciones. Las políticas comunicacionales por parte del Estado, el ICRT y los importantes medios de difusión masiva deberían sumarse a los esfuerzos de los protectores y divulgar el mensaje correcto sobre nuestros animales y las buenas prácticas a seguir.

Dean, el perrito, y Sam, el gatico, ambos rescatados por Nohemí Cartaya

Mientras que se debate las propuestas para la ley de protección animal y se consolida una política comunicacional que motive a las personas al amor y el respeto por los animales, ya se va viendo algunas luces del tema como es la actual telenovela cubana, que desde los primeros capítulos cautivó a los amantes de los animales, debido principalmente, por el personaje que interpreta el joven actor Damián Alonso. 

El rostro de los días no solo nos acerca al contexto real de la sociedad cubana en todos sus matices, también brinda una nueva temática que, por muy tímida que parezca, gana más lugar cada día en el corazón de quienes dirigen estos dramatizados: el amor a los animales. La telenovela, dirigida por Nohemí Cartaya, cuenta con 83 capítulos de 40 minutos de duración, aproximadamente. Entre sus escenas, se ha presentado en la pantalla de los televidentes el papel de Samuel que, según las palabras de su directora general, “es un hombre bueno, honrado y trabajador que tiene un solo problema: cree que su esposa es como los animalitos a los que cuida, alimenta y da protección; ella es una profesional que quiere ser independiente y Samuel tiene que aprender a verla como tal”.

Jack, rescatado sobre vidrios en la calle Monte por Nohemí Cartaya

Existen otros ejemplos en la actual telenovela cubana que las personas han recibido con mucha admiración, como es el caso de Saúl, un adolescente que le habla a su abuelo de la importancia de adoptar. Sobre esto la usuaria en Facebook Gabriela Rooms Salgado, activista por los derechos de los animales en Cuba, expresó: “La telenovela cubana El rostro de los días, hoy, en su segundo capítulo, muestra una escena estremecedora, un ejemplo de ADOPCIÓN, Saúl, un adolescente, le habla a su abuelo del gatico que rescató en las calles. Saúl no cambió el mundo, pero sí cambió el mundo de ese gatico. Y en el agro, cuando vi al dependiente dando de comer a un perrito callejero, me imaginé nuestra sociedad cubana más humana; fue realmente hermoso. Gracias a la Dirección de la telenovela, a los actores, a todos, gracias”. 

Otros amantes de los animales y protectores, desde sus perfiles en la red social mencionada, se sumaron al agradecimiento, como fue el caso de Wendy Reyes: “Son pequeños detalles en los medios de entretenimiento que logran gran impacto en sus consumidores. Promover la adopción, promover alimentar un animal sin hogar, esos son los valores que queremos para una #Cuba mejor”; el de Teresa Valladares Gutiérrez: “Me ha gustado mucho que se toque el tema del amor a los animales. Este tema no es muy reflejado, así que espero que haya mucho más de ello. Hay que fomentar el amor a los animales y la televisión es el instrumento ideal”. 

Esteban Vázquez Aldama, jefe posproducción, y el gatico Misiu durante el trabajo de edición

Aliamnys Franco Figueroa testifica: “Me llamó mi jefa anoche y me dijo: ʽAliamnys, en la novela abordaron el tema que tanto tú abogasʼ, y ya unos cuantos me lo han dicho. ¡Qué bueno!, se necesitan más espacios en la televisión que toquen el tema, que se dé a conocer los grupos, los refugios y las personas que dedican su vida, literalmente, al cuidado de los animales”.

Estos son algunos comentarios de los tantos que se han emitido al ver una novela que brinda un rostro de Cuba descuidado para muchos, escondido y desconocido por otros, pero siempre amado por personas dentro y fuera del país, y, al tratar el bienestar animal, deja un compromiso a otros espacios televisivos.

En virtud de la sensibilidad expuesta en la telenovela, se llegó hasta Nohemí Cartaya, quien fue una de las que hizo posible estos fragmentos de luz a la causa. Ante una pregunta simple, confesó que le gustaría ser un animal mitológico: un caballo con alas, y argumentó con profundidad: “el caballo es un animal tremendamente hermoso, fuerte y noble, pero si tuviera alas sería más difícil de atrapar y vería el mundo desde lejos”. 

Cuenta que en su casa constantemente había algún perro o gato proveniente de la calle. Sus padres fueron en extremo protectores y desde sus primeros recuerdos siempre hubo un animalito; todos, inolvidables para ella: Yoli, Penélope, Ulises, Victoria, Catalina, Sir Francis Drake…, cada uno fue muy especial.

Al pensar en la situación de los callejeros en nuestro país, explica: “Es muy difícil pasar indiferente al lado de un animal abandonado y hambriento que solo pide cariño y protección. Es peor aun ver aquellos que tuvieron hogar y fueron botados por pulgas o cualquier otro motivo sin razón. Es muy importante vivir en armonía con todos los seres vivos, los que tienen el mismo derecho de abrigo, alimento y hogar que cualquier ser humano. Unos, que dependen de nosotros porque están bajo nuestro cuidado, y otros, que se valen por sí mismos en lugares donde habitan por naturaleza, tienen derecho a no ser invadidos y dejados sin su espacio”.

En la actualidad, Nohemí tiene dos gatos y un perro, rescatados cada uno por las terribles circunstancias en las que se encontraban: pequeños, indefensos, enfermos y necesitados de urgente cuidado. El mayor es el gato Sam, que se encontraba con una patica herida en un lugar lleno de escombros en la calle Galiano. Luego llegó Dean, abandonado dentro de un contenedor de basura en la calle Monte. Este perrito no caminaba por falta de fuerzas en las patas, pero tenía ansias de vivir y lo demostraba con la energía que le quedaba en el resto de su cuerpo; las personas pasaban a su lado sin ni siquiera mirarlo. Por último, está Jack, el otro minino, rescatado también en Monte. Era un pedacito de minino paradito entre los vidrios de una botella, como si estar encima de ellos lo protegiera de algún mal.

Respecto a su trabajo, Nohemí confirmó una vez más que el arte y el audiovisual es esencial en esto. Piensa que transmiten patrones que ayudan a formar hábitos y conductas de convivencia armoniosa con el entorno, de cuidado y amor, sobre todo con los animalitos necesitados que comparten su vida a nuestro lado. Esto debe ser transmitido a los niños para crear una generación espiritualmente generosa y con un elevado deseo de lograr la paz y el bienestar entre todas las especies.

Además, nos dio su valoración sobre las especulaciones actuales de que los animales transmiten el COVID-19: “Esta epidemia es algo nuevo y poco conocido que debe ser investigado, pero nunca puede pensarse que la solución a cualquier problema es atacar a aquellos que nos dan todo su amor. Hay que tener información ante todo, cuidarnos y proteger a aquellos que dependen de nosotros, sean de nuestro hogar o infelices que vagan en busca de uno”.

Es preciso una ley de protección de animales porque se impone poner coto al maltrato, a la indiferencia y la crueldad, es necesario enseñar que los animales también sienten y padecen, aman y sufren igual que los humanos, pero en su propio lenguaje y manera. Solo seremos personas espiritualmente dignas cuando seamos capaces de respetarlos y convivir con ellos sin imponernos, sin abusar de los que no hacen otra cosa que querer su derecho a existir.

Gracias, Nohemí Cartaya, por mostrarnos un poco el rostro que esperamos disfrutar en la televisión cubana.

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